A finales del mes de octubre, el Huracán Sandy asoló un gran número de
países caribeños antes de llegar a los Estados Unidos, donde acabó con
la vida de 113 personas. Una de ellas fue Artur Kasprzak, un policía
neoyorquino de 28 años que murió ahogado en el sótano de su casa de
Staten Island. Sin embargo, su sacrificio no fue en vano, ya que antes
de fallecer, consiguió salvar la vida a seis personas, entre los
que se contaban su propio padre y su hijo de 16 meses. Kasprzak visitó
en varias ocasiones el sótano de su casa para salvar a sus familiares,
que se habían quedado atrapados y a los que fue subiendo a la azotea.
Sin embargo, aunque prometió en su última bajada que volvería pronto,
este inmigrante de origen polaco que llegó a Estados Unidos en 1993
jamás regresó.

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